Los sindicalistas del conjunto del estado que subscribimos este manifiesto llamamos a los trabajadores y trabajadoras a participar masivamente en las elecciones del 9 de marzo, tan cruciales para nuestro futuro, y les llamamos a apoyar a Izquierda Unida por ser la mejor opción en tanto que trabajadores y en tanto que ciudadanos.
En todo lo que se ha hecho de bueno a lo largo de estos 4 años de legislatura ha estado presente Izquierda Unida, sea en materia de igualdad y derechos civiles, de la memoria histórica o de los avances sociales. Desde el inicio de la legislatura en 2004, Izquierda Unida ha sido imprescindible para sacar adelante todas las medidas que mejoraban los derechos y la calidad de vida de los ciudadanos, siendo la fuerza que ha tomado la iniciativa en esas materias, desde las negociaciones de investidura hasta el final de la legislatura. Sólo cuando el gobierno ha pactado con IU se han dado avances, pero no cuando ha preferido pactar con la derecha nacionalista.
Nuestra experiencia como sindicalistas y como ciudadanos y ciudadanas nos muestra con claridad que cuando IU participa y condiciona, con la decisiva intervención sindical, se abren paso las propuestas más favorables, el incremento del salario mínimo, la mejora de las pensiones, la ley de dependencia, el reconocimiento de los derechos civiles o la ley de igualdad. No ocurre así cuando el PSOE en solitario o bajo la presión de la derecha nacionalista ha impulsado políticas que poco o en nada tienen que ver con la izquierda como las políticas fiscales orientadas a rebajar los impuestos de quienes más tienen.
Izquierda Unida ha mantenido una oposición coherente, exigente, útil y comprometida con los trabajadores, en ocasiones por propia iniciativa, en otras ocasiones apoyando las propuestas sindicales. Siempre para favorecer un mayor papel de lo público en la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, en el objetivo de una mayor redistribución colectiva de la riqueza creciente que el conjunto de la sociedad ha sido capaz de generar durante el último ciclo económico.
El gobierno socialista no ha sabido aprovechar el periodo excepcional de prosperidad y crecimiento económico para avanzar hacia un modelo productivo más sostenible, con un empleo de mayor calidad, más seguro y saludable y menos precario. El gobierno socialista ha continuado optando por un modelo económico con baja productividad, salarios reducidos, empleo precario, baja cualificación, sobreexplotación sistemática de la mano de obra inmigrante, y el olvido de una política dirigida al desarrollo de un productivo sostenible y de calidad, que se asentase en la inversión en I+D y en el desarrollo tecnológico.
Tampoco ha sabido avanzar lo suficiente en la convergencia real con los países de nuestro entorno en materias de enseñanza y sanidad públicas, al igual que en I+D+i. En estos años, se podrían haber acortado más las desigualdades existentes y haber avanzado de forma resuelta en el objetivo de equiparar las exiguas prestaciones sociales de nuestro país con las disfrutadas por la media de la ciudadanía en la zona euro europea. El gasto social en nuestro país sigue estando muy por debajo –un 27% menos-- que la media europea.
El modelo de crecimiento económico que ha imperado en la legislatura --demasiado dependiente de una edificación excesiva, con graves impactos ambientales sobre el territorio-- está agotado. Asistimos a un cambio de ciclo, que es necesario reconocer y afrontar, para que no queden desasistidos los sectores más vulnerables y para aprovechar todas las oportunidades para avanzar hacia otro modelo sostenible y de calidad.
El catastrofismo que tratan de infundir los dirigentes del PP –que parece que se alegraran de las dificultades económicas recientes— no sólo es la peor manera de afrontar la situación, sino que además busca crear las condiciones para futuros recortes sociales. Pero no querer reconocer el cambio de ciclo económico por parte de los dirigentes socialistas –cambio que se refleja en datos como el aumento del desempleo en 135.000 personas en el último trimestre o la caída de la actividad en la construcción-- es un grave error que impide resolver los problemas y aprovechar las oportunidades que el cambio de ciclo plantea. La carrera de promesas de rebaja de impuestos protagonizada por los dos principales partidos es irresponsable en un país como el nuestro en el que la presión fiscal es ¡5 puntos inferior a la de los países de nuestro entorno! y es la peor manera de afrontar una situación nueva que requerirá de mayor inversión pública para acercarnos al gasto social europeo y para hacer frente con éxito a los nuevos desafíos.
La voz de IU siempre se ha estado presente, tanto en el Parlamento como en la calle, en defensa de los intereses laborales ciudadanos, por unas mejores condiciones de trabajo, mejores salarios, más equidad y mayor protección social, por la salud y seguridad en el trabajo, contra el paro, la siniestralidad la precariedad y la exclusión social, por el empleo estable y con derechos, por la protección del medio ambiente y por una fiscalidad justa y progresiva, siendo en muchos casos la única voz con la que hemos contado para hacer valer nuestros derechos.
La voz de Izquierda Unida tiene que ser aún más decisiva en la próxima legislatura, para influir decisivamente en las políticas y en la gobernabilidad:
En la defensa y mejora de los derechos ciudadanos, la protección social y los servicios públicos.
En el impulso de una política económica justa y redistributiva, hacia otro modelo productivo y de política industrial, sostenible y de calidad, orientado a la cualificación profesional, la igualdad de oportunidades y un empleo digno, bien retribuido, seguro y saludable.
En la presencia de criterios de sostenibilidad ambiental en todas las políticas, una acción decidida frente al cambio climático, el desarrollo de las energías renovables y una movilidad sostenible.
En una concepción republicana de la democracia, basada en la ética política, en la plena participación ciudadana, en la vigilancia y control para el cumplimiento de las leyes sociales y ambientales, en la lucha contra la corrupción, en la solidaridad, en la paz, en el federalismo, la cooperación y el compromiso municipal, en una ley electoral justa y democrática.
Izquierda Unida está con las gentes que viven de su trabajo. Las soluciones a los problemas que reclama la sociedad, las oportunidades para un nuevo desarrollo sólo pueden articularse políticamente, desde la izquierda consecuente que representa Izquierda Unida. Por ello los sindicalistas abajo firmantes llamamos a la participación masiva de los trabajadores y trabajadoras en las Elecciones Generales del próximo 9 de Marzo, y os pedimos el voto para Izquierda Unida, porque IU asegura la defensa de nuestros intereses en el Parlamento y un proyecto de cambio social alternativo, sustentado en los valores de siempre de la izquierda y en los nuevos valores de igualdad de oportunidades para hombres y mujeres y de sostenibilidad ambiental. Por ello votaremos a Izquierda Unida y te animamos a que tú también lo hagas.
lunes, 18 de febrero de 2008
Sindicalistas con Izquierda Unida
SINDICALISTAS CON IZQUIERDA UNIDA
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